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Fuente: Pagina 12 / Suplemento No - 14/12/2000
 
Los 10 años de Cadena Perpetua, punks por naturaleza
 

¡No se enojen, crezcan!

TEXTOS: MARIANA ENRIQUEZ
FOTOS: BERNARDINO AVILA
 

Los Cadena Perpetua (Edu, Chino, Hernán) se conocieron en la secundaria. Ahora cumplen 10 años como banda, y lo más llamativo es que parecen demasiado jóvenes para semejante aniversario, que celebran este domingo en Cemento. “Es que desde cuarto año estábamos jodiendo”, explica Edu, el bajista. En esta década, Cadena Perpetua editó sólo tres discos, pero se las arregló para ser uno de los grupos punk que más gente convoca en Buenos Aires, aunque como admite el Chino (nacido Damián, batería), son “una de esas bandas que todo el mundo escuchó nombrar, pero nadie te sabe cantar un tema”.

Es verdad: Cadena Perpetua es un grupo conocido, pero que nunca logró estallar ni sacó chapa de popularidad. Sus dos primeros discos, Cadena Perpetua (1995) y Buscando salidas (1997) fueron editados por el sello Frost Bite, y eso los llevó a una gira por Venezuela y California que los hizo volver cambiados. “Tocamos con cualquier banda, y estaba todo bien. Igual, nos iba mejor en el circuito norteamericano que en el latino. Es que a veces nos ponían a tocar después de una banda latina onda Maná, salíamos nosotros re-hardcore y nadie entendía nada”. Cuando se fueron a EE.UU. llevaban bajo el brazo su segundo disco que según Edu “es el más social”. “Fue el momento en que estábamos más enojados con todo el mundo. El álbumestaba lleno de arreglos y de furia”. Ahora están menos virulentos, pero no porque no los sigan indignando las mismas cosas sino porque, cuenta el Chino, “no hace falta demostrar todo, todo el tiempo. Este disco es más personal”. Y Edu completa: “A nosotros nos gustan los asados, los amigos, las chicas, queremos divertirnos, y no hace falta estar todo el tiempo enojado. Además, seguimos siendo punks: no nos casamos con nadie”.

A lo mejor, eso no casarse con nadie tiene que ver con que Cadena Perpetua sea una banda importante en el circuito punk, pero que no ha logrado trascender más allá. Llena Cemento, pero no la pasan en las radios. Hernán, el cantante, lo atribuye a que son muy introvertidos. “Nunca fuimos a buscar a una discográfica, no servimos para eso, no podemos ir a ofrecer demos y todo lo demás. No juzgamos a las bandas que graban para sellos, pero nosotros somos así. Si vamos a una fiesta del ambiente, seguro que vamos a terminar los tres hablando entre nosotros en un rincón. No es que seamos cerrados, tampoco: tocamos con Arbol, con Las Manos de Filippi, Karamelo Santo. De última, también es rock y es under”. Creen que la gente los entendió. Y les encanta su público. “Son los mejores”, dice Edu. “Desde arriba generamos una onda en la que pedimos que la gente nos entienda... Y vienen re-tranquis, a escuchar música, no a matarse. Es lo mejor que nos puede pasar.” No creen que exista una escena punk local. O por lo menos, ya no más. “Existía a mediados de los ‘90”, explica Hernán, “pero hoy, cuando todos graban sus discos, las bandas se abrieron, los públicos se dividieron... Antes, el punk, el hardcore, el heavy, estaba todo más junto, hoy es más sectarizado. Y yo no creo que eso sea bueno”.

El último disco de la banda, Largas noches, salió en mayo. Lo grabaron ellos solos, sin productor, como hicieron siempre. Es obvio que ninguno de los tres vive de la música: Hernán tiene una sala de ensayo, el Chino reparte pizza y Edu hace fletes. Esta vez, como Frost Bite ya no existe, lo editaron por un sello nuevo, Vinilo, que se armó especialmente para distribuirlos a ellos. Es verdad, bajaron el contenido “social” de las letras, con canciones de amor como “Fiel Soledad” (“si nunca le hablo es porque no sé qué decir / cómo le explico que me siento así”) o más personales, aunque lo siguen manteniendo en “Bailá conmigo” desde un lugar menos furioso. “No queremos seguir dedicándole todo el tiempo a cosas que odiamos”, explica el Chino. “De pronto se nos pasaron diez años en los que siempre hablamos de lo mal que está todo, especialmente en el segundo disco. Este es un disco de punk rock más clásico, estamos escuchando mucho a The Clash, The Undertones y The Jam. Sigue todo mal, pero tenemos ganas de hablar de lo que nos pasa a nosotros también, que a veces es más privado y no tan de discurso.”